
Siguió el viento,
la noche se vistió de rojo
la luna se retiro en el horizonte
Solo se escuchó
el llanto de los niños.
Desfilaron
imágenes de rojo púrpura.
El fuego quemó
la savia de la tierra,
despertando
los demonios del hombre.
Figuras fantasmales
danzaron
el baile macabro de la muerte.
Como demonios posesos
recorrieron las casas en busca de sangre.
Mordiendo con sus fauces
la calma del universo.
Sembraron el horizonte
del gris plomizo de la venganza.
Ni los dioses se apiadaron
de ti… Palestina.








